Doña Josefina Lavalle

La muerte es un hecho natural pero no por ello de fácil asimilación, mucho menos con seres entrañables y generosos. La maestra Josefina Lavalle falleció dejando tras de sí, un río de creaciones, de logros artísticos y proyectos culturales, también un gran conjunto de afectos, cosechados de manera espontánea  por su sinceridad en el arte y en la vida.

Merecedora sin duda del homenaje realizado en el Palacio de Bellas Artes en donde la comunidad de danza expresó su pesar por la pérdida de un importante integrante, pero sobre todo un profundo respeto por una destacada artista. Las diferencias o las ausencias constantes entre los miembros de la comunidad de danza se dejaron atras para acompañarle por un momento y así decirle el cariño que se le tiene.

La magnitud de la obra y creaciones de la maestra me obliga sólo a recomendar la biografía que de ella ha escrito Patricia Camacho. Desde ahí encontraremos más detalles de esta “vida dedicada a la danza” esa frase acuñada por los de su generación  de investigadores y que hoy es de obligada aplicación. De muchas formas cumplió con ese paradigma de los grandiosos en la danza. Uno de ellos fue su preocupación en el de rescate de testimonios y la revaloración del apasionante momento del arte en México que le tocó vivir.

Revalorar la época de oro de la danza mexicana no sólo fue su propósito sino un logro que permitió recordar la pasión con que se acometía la creación en esos días. A pesar de los prejuicios de quienes quieren borrar lo hecho antes o lo hecho por otros, sólo para hacer lucir su propia obra. Esta actitud no la tuvo la maestra Lavalle.

Más aún promovió un proyecto que ya es mito y también un ejemplo de los absurdos de la política cultural: FONADAN una investigación para el registro y análisis de las danzas tradicionales de nuestro país. Ahora que se habla tanto del patrimonio cultural intangible un registro de esta naturaleza sería muy útil para la preservación y la difusión de la importante riqueza cultural de México manifiesta en sus danzas. Algunas instituciones tienen esfuerzos particulares de regiones, danzas o grupos étnicos, pero no el intento del mapa general del patrimonio de la danza, como lo pretendía este proyecto.   Y lo más vergonzoso, es la otra parte del mito: su destrucción. Algunas menciones de restos del registro en bodegas del CONACULTA, rumores no aclarados, pero ejemplos de la ignorancia y menosprecio que algunos tienen de nuestro patrimonio.

Claro que sobre todo Josefina Lavalle es una muestra de la integración de nuestras raíces a lo moderno.  Y no sólo el folklore, sino lo cotidiano pujante y latente transformado en hecho escénico que buscaba formas novedosas; que además aprovechaba la colaboración de destacados artistas y las expresiones más contemporáneas del momento que le tocó vivir.

Ahora que se habla de homenajes y se confunde la oportunidad para “crear” coreografías. Bien valdría la pena seguir su espíritu. Si los coreógrafos actuales siguiendo el impulso de una realidad y un patrimonio cultural propio, y no sólo la moda de técnicas importadas, estarían dando un buen homenaje. Entonces las obras de Raúl Flores Canelo, los buenos momentos del Forion Ensamble, las coreografías bizarras de Raúl Parrao o las muestras de arqueologías posmoderna de Lidya Romero cumplirían el requisito. Lo mexicano que abreva en lo contemporáneo.

Aunque aquí hay una gran paradoja, pues lo contemporáneo es cambiante y su fluidez nos da nuevos rostros sobre todo los de los días por venir. Que hacen el repertorio de la época de oro y otras menciones que he hecho ejemplos de obras furas de moda. No sólo probablemente, fuera del contexto que las vio nacer y que las potencia aún más. Así vi el gran propósito de la maestra Lavalle de revivir La coronela. Si la viéramos con los ojos de la actualidad alguien la sentía arcaica.

Luego otra forma de homenaje podría ser el remontar, con estudiantes de escuelas parte del repertorio de la época de oro y de grupos independientes para ser presentadas a estudiantes, ayudarían a tener un conjunto de obras capaces de contribuir a la formación de públicos. Vencer el prejuicio en coreógrafos y funcionarios que las obra que ayudó a crear la maestra Lavalle y luego a rescatar son viejas y que sólo lo “nuevo” puede contribuir a difundir al cultura. Y también el otro prejuicio de que la danza contemporánea no puede crear repertorios.

Un homenaje a la maestra Lavalle es un intento general de preservar la danza, ese arte contradictorio por su carácter efímero, pero grandioso por el conjunto del patrimonio que ha construido.

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Scrabble. Lux Boreal

Lux Boreal, compañía de danza de Tijuana, se presentó en el Teatro de la Danza del 21 al 23 de mayo con un trabajo llamado Scrabble. Desde luego tiene puntos de  contacto con el juego de mesa. Es un juego creativo de palabras: literales, emotivas y dancísticas.

Para la creación de su coreografía los integrantes del grupo parten de una premisa: “el ordenamiento de palabras define la carrera de la vida”. Así es el arte, así es la danza, un orden, una alteración o el azar.  Como analogía del scrabble que es una construcción de palabras horizontales y verticales, la obra combina danza y teatro, a veces el resultado es delicioso y confronta, y en contadas ocasiones es convencional, entendido como el uso de lo conocido y seguro. Sigo la analogía y vería que la danza avanza de manera horizontal y el teatro de manera vertical; uno se mantiene en un solo tono, lo segundo aumenta y llega enfrentar al espectador con momentos de su propia existencia.

En el “tablero del escenario” los interpretes de Lux Boreal: Briseida López, David Navarro, Azalea López, Raul Navarro, Victoria Reyes, Angel Arambula y Henry Torres, ponen un conjunto de situaciones de la vida misma que van siendo engarzadas y traducidas escénicamente de manera creativa. Varias de las situaciones planteadas tiene el común denominador de una idea, la de la inestabilidad: física y emocional.

Vemos en el inicio un hombre que corre en una de esas caminadoras de banda sin fin que le ejercitan los músculos pero que te hacen caer en la grisura de la monótona vida cotidiana. ¿Cuánto tiempo transcurre cuando este personaje corre a ninguna parte? ¿Cuánto tiempo transcurre en que Lux Boreal no hace sentir la espesura de la monotonía diaria? Y sin embargo, no llegamos a comprender que nos movemos sin movernos o que no avanzamos por más esfuerzos que se realicen. Y así empieza la obra, como dicen los viejos cánones que debe empezar una obra escénica con una imagen muy fuerte, pero que puedas justificar más adelante, no sólo como una imagen gratuita. Y el caminador no lo es, no es una figura gratuita,  luego llegan otros personajes al igual de impresionantes.

Una joven que enumera su planificada existencia. Sobre un globo plástico se para tomada por ambos brazos por otros dos personajes que constantemente la están haciendo caer, al patear el globo. Como magnifica analogía de la estabilidad, estos dos seres atosigan a la joven que en un diario lee su pasado y su presente frustrado y frustrante. Como una especie de bitácora planifica su vida, sus amistades, su enamoramiento, boda, sus actividades maritales e inclusive sus infidelidades. También la dieta del día o de la semana, las actividades hogareñas y cotidianas hasta las confidencias y franquezas familiares. La enumeración es maravillosa y desconcertante. Me recuerda los textos de David Coppland el engendrador de la Generación X.

Con cierto aires de frustración pero no tanta para cortarse las venas y si mucha ironía hacia la propia vida, el personaje esta ahí como si nada, inclusive sin enterarse que es hostigado. La interpretación es destacada por la forma en que deja guiar el mar de palabras y su  buen ritmo. Para nada echamos pensamos en la crítica frecuente hacia el bailarín que habla en escena, bailarina en este caso, que no sabe decir un texto. Aquí se cumple el hecho de que si un texto esta bien trabajado pues bienvenido, y por supuesto también ayuda mucho la profundidad de lo que se expresa.

Y aquí regreso a la Generación X. Probablemente la generación a la que pertenecen los coreógrafos: Magdalena Brezzo, Henry Torres y Angel Arambula ya no tenga mucho que ver con esta generación más cercana a Raul Parrao. Sin embargo, esto no exenta que entre sus lecturas y fuentes de creación e inclusive en su propia preocupación de la vida no exista este halito de cierta desesperanza valemadrista de la existencia. Una situación que se contrapone por cierto a los tonos diferentes dados en otras escenas.

Por ejemplo, la tensión que siente y produce la joven del vestido de guantes rojos al ser tocada sólo es propia de la comprensión de los abusos hacia las mujeres, y que puede estar ligada o no a la frontera. O esas sombras que nos sólo duplican el efecto del movimiento de los bailarines, sino también proyectan su “psicologismo” a la manera expresionista, pero que más que proyectar sus preocupaciones parece proyectar su hedonismo o el monologo burlón del joven “inestable” como declaración y como visión externa de los demás, como prejuicio que va guiando una manipulación.

Y entre cada escena de estos personajes definidos aparece una serie de movimientos en puntas, mitad ironía, mitad una intención de bailar “bonito” y en contraste con las escenas habladas y actuadas que pueden “leerse” con Parente mayor claridad. Entonces se provoca esta sensación de que van por caminos divergentes. Pero sin duda van dando la hilación a aquellos que podría resultar desconcertante. Scrabble no tiene la impresión de fragmentación por la serie de partes disímbolas y estilos diferentes. Logra un buen ritmo desde el punto de vista teatral, y esto se obtiene por la estructura, por la interpretación y por el tema.  Cualidades que caracterizan a los buenos creadores y los mejores estilos que se han dado en nuestra danza. Y que sin duda llevarán a desarrollar aún más el trabajo que ya muestra Lux Boreal, una propuesta mucho más que provocadora en el norte del país. De Tijuana esperaremos más obras de este colectivo al que agradecemos su entrega en ele escenario, entrega de imágenes, de sensaciones e ideas para que la banda sin fin nos lleve a alguna parte.

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Nueva sangre en Los Talleres

Como parte de un proceso natural surgen nuevas generaciones de artistas, en la danza sobre todo es consecuencia de las escuelas profesionales públicas e independientes que existen. Así nuevos bailarines y coreógrafos se forman y tienen la necesidad de presentaciones. Cada año nacen nuevos grupos sumándose a los existentes, aumentando las propuestas que deben considerarse para la programación de los teatros de danza. Que aún con un número que suele superar a otras ciudades del mundo es limitado en comparación con la demanda de los grupos.

Hay programas que incluyen la apertura a nuevas generaciones como es el caso de la temporada Nueva danza del centro cultural Los Talleres que dirige Isabel Beteta. Su rasgo principal es dar la oportunidad a grupos jóvenes y no tan jóvenes pero con propuestas nuevas. En mayo y junio podremos ver grupos como Kardumen de Berenice Paramo; Colectivo Muvaal de Aura López; Ave Fénix de Manuel Medina; Grupos Eleusis de Francisco Carrera; Edgar Robles y un novísimo Chicken Democracy de Ireri Mújica.

Algunos de ellos siguen con la constancia que el propio sistema de difusión de la danza en México les permiten, con el ánimo para reinventarse y proseguir como Manuel Medina a pesar de inclusive haber sido objeto de la desconcertante noticia de su muerte. Seguir después de años de afición y luego profesionalización como Berenice Páramo, una amiga que conozco desde hace años. O ejemplos de la reinvención de nuevas generaciones que creen en el público y lo mencionan, al menos en su discurso de presentación de sus proyectos, habremos de verlo si existe consistencia de este interés en sus coreografías. Muvaal también trabaja en otra dimensión de la creación y producción de la danza, organizan residencias artísticas que propician la movilidad y el intercambio de artistas.

Desde luego esta temporada, como la propia juventud puede sufrir varios prejuicios; pensar que los jóvenes son inexpertos y como consecuencia sus obras tienen carencias de calidad. Un prejuicio que puede ser erróneo. Desde luego hay pocos que nacen siendo genios y a menudo el éxito tiene que ver con los procesos creativos.

Luego también debemos pensar en la idea de éxito. Para algunos coreógrafos y bailarines significa tomar clase, ensayar y tener beca del FONCA y no se diga más. ¿Y el público? ¿Y los procesos artísticos? ¿Y los temas? Bueno, eso puede ser demasiado pensar cuando el arte puede ser más directo e inmediato.

Otro prejuicio y este si a veces con mayor expresión en la realidad, va cuando los bailarines buscan forzosamente crear su “propio proyecto”, “su propio grupo”. Aquí hay una deficiencia en la formación profesional de los bailarines. En primer lugar se les debería formar para bailar y luego si hay vocación y capacidad convertirse en coreógrafos.

Bueno no culpemos del todo a los jóvenes bailarines egresados de las escuelas de danza, sino también al sistema de difusión de la danza en México, que no ha logrado lograr una oferta amplia de trabajo a los intérpretes. Si no se tienen presentaciones entonces hay que buscárselas, esta es la lógica que a veces piensa el bailarín. Otra falla desde luego es privilegiar el sistema de becas. Las coinversiones y fomento a proyectos individuales y no grupales, no a los grupos con continuidad, permitió que la “tribu” se dispersara. Si cualquier bailarín puede reunir a un ensamble de compañeros y que algún maestro o jurado que valorando su capacidad en un terreno(la interpretación) le otorgue apoyos al bailarín por encima de un grupo que luchar por lograr la consolidación.

Por supuesto que cualquier puede formar su propio proyecto y grupo. Sólo que las instituciones públicas de difusión de la danza deberían de establecer prioridades hacia donde deben ir los recursos públicos. También ha sucedido que algunos funcionarios apoyaron “proyectos nuevos”  para restar fuerza a los existentes en una clara estrategia de debilitar a los coreógrafos de la generación a la que pertenecen.

Bienvenidas temporadas de nuevas generaciones con la salvedad de mirarlas con inocencia y buenos ojos, pero también con el criterio de aconsejar lo que debe seguir como grupo y aquello que deba encontrar su lugar como interprete. Cada quien aportando desde su especialidad y lugar fortalecerá la danza tan necesitada de esfuerzos comunes.

Nueva danza se presenta los viernes, sábados y domingos en Francisco Sosa No. 29 Coyoacan

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Promotor – programador

La oferta de ideas y experiencias que nos entregaron los participantes en las mesas redondas: Vocación y profesión por la danza. La promoción de la danza en el México contemporáneo fue muy basta y enriquecedora. Los temas se abordaron desde diversas perspectivas y visiones de mundo y desde la experiencia de cada uno. Y dan motivos para seguir con la reflexión en otros momentos, vinculados con los creadores y otros profesionales de la danza. Por ese motivo, me gustaría compartir algunas ideas ya expresadas ya, y dar pie para continuar la conversación.

Comentaré una a una y en parte o en conjunto destacando ciertas líneas que me parecen oportunas. Desde luego es una lectura a lo dicho el pasado 18 de mayo y no significa que es la transcripción completa de lo que se dijo. Para ello encontraremos medios para dar a conocer las palabras que dijeron una parte de los promotores profesionales de la danza.

Una de las primeras aseveraciones y la más obvia, pero por ello hay que señalarla, porque probablemente no se haya comprendido. La promoción de la danza no la hacen en exclusiva los promotores, es más la suelen realizar los coreógrafos, pero eso será el tema de otro comentario. Y por supuesto la labor del promotor de danza no substituye, sino complementa y acrecienta la labor de promoción.

Me gustaría tomar las palabras que expresó Nina Serratos, directora del Sistema de Teatros del Gobierno de la ciudad de México, y que en otro momento se desempeñó como Subcoordinadora nacional de Danza del INBA, para trabajar en torno a una tipología de la promoción de danza.

Esta especialidad suele tener varios rostros y es realizada como anticipamos pro diversos profesionales, inclusive el propio artista. Pero iniciemos por el que definió Nina Serrato en su intervención: el promotor-programador. Nina los relacionó desde luego con los objetivos y la estructura del sistema de teatros que ella dirige y que tiene entre sus princípiales estrategias establecer perfiles muy claros para cada recinto; además de ser “generador de diálogos”.

Así podríamos suponer, esta afirmación es mía, que una de las principales funciones de un promotor, sobre todo los oficiales, es la de calendarizar, ocupar las fechas de un espacio con las presentaciones de obras de algún grupo o artista. Pero también desde la otra orilla podría imaginarse que la labor del promotor de un grupo de danza es llenarlo de fechas de presentaciones, esta imagen proviene del promotor musical comercial, “el conseguir fechas”.

Pero si el programar fuera más complejo y enriquecedor, integrado a las necesidades de una comunidad artística pero sobre todo de la sociedad. Entonces definiría “políticas de corresponsabilidad y compromisos con el arte contemporáneo” como los manifestó Nina. Entenderíamos al promotor también como programador en el sentido del que realiza programas culturales y no sólo calendarios.

 Además de expresar la perspectiva de la institución, Nina Serratos con su experiencia en el terreno teatral manifestó también una visión amplia del promotor como el que apoya sobre todo “procesos creativos”; el promotor como el profesional que acompaña al artista no sólo el día del cocktail de su estreno, sino desde que inicia una idea hasta el estreno y lo que venga después. Así se va definiendo la relación de corresponsabilidad entre el artista, el arte, las instituciones y el público.

Nina subrayó la promoción de los procesos creativos y su importancia para las definiciones tan oportunas en el tiempo que vivimos en torno a lo estético y ético. Y así lo artistas y promotores pueden ser “los imaginadores de futuro” y así evitar que se repitan modelos obsoletos, ya sean independientes o institucionles. Así el promotor ni es un mero “exhibidor de artistas, sino de procesos creativos.

Quede este comentario para abrir boca hacia las palabras e ideas que nos compartió en la mesa redonda sobre promoción de la danza Nina Serratos y que encontraremos la manera de difundirlo de manera más completa. Así mismo comentaremos la intervención de otros promotores en estas enriquecedoras mesas.

 

 www.twitter.com/hecgaray

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¿EL ARTE CUESTA O VALE?

Con apariencia de dilema a menudo nos expresan esta fórmula, sobre todo los administradores del dinero público.  Sobre todo los férreos vigilantes de las arcas de la nación, los funcionarios de Hacienda. Para ellos el arte es una carga onerosa en los presupuestos que tienen que realizan año con año. El arte cuesta, hay que pagar la producción de espectáculos que algún “caprichoso” artista hace aparecer en actividad más bien ociosa. Bueno, pero al menos en eso hay gastos comprobables: facturas de telas, pintura, madera, etc. Y luego hay eso que laman escenografía  que un sesudo auditor puede venir a confirmar y que luego puede ir a parar a pudrirse a una bodega.

Lo que si es inconcebible para estas mentes contables es el pago de becas a artistas. Caramba se justifica a un joven que estudía ingeniería o los pobres adolescentes que dejan el bachillerato y la secundaria porque tienen que ir a trabajar. Pero ¿un bailarín que se divierte o un coreógrafo que inventa movimientos extraños porqué debería tener recursos públicos?

Una y otra vez hemos caminado por el sendero tortuoso de las explicaciones, y a veces de manera absurda frente a quienes por la misión encomendada deberían saber y actuar en consecuencia: los funcionarios de cultura. Pero claro está esta es una obviedad que a veces no se cumple. Y hay funcionarios que cuidan los dineros como propios o se lo gastan en nada prioritario. Por supuesto que hay, y bastantes, funcionarios de la cultura comprometido y se dan a la tarea de justificar lo que a los contadores no es justificable.

Pero la argumentación a veces sólo se da en el terreno de los pesos y centavos, en el estira y afloja del presupuesto. Y en la obligación de ejercer un gasto, pero no en la comprensión del valor del arte.

Y aquí introduzco una obviedad el arte cuesta porque vale. Tenemos que invertir en la formación de artistas, en el estímulo a la creación, en la producción de obras y en la difusión porque el arte tiene una función valiosa en la sociedad. El Estado a veces no lo entiende. Y hay que recordar que el Estado, no sólo es el gobierno, si no también nosotros los ciudadanos, al menos eso se cumple en teoría.

Ya sé que me critican al introducir el concepto de valor y me responden que el arte, la danza por extensión, tiene valor en sí mismo y no necesita de explicaciones. Caramba que sí lo creo y lo practico. Pero también me gustaría a veces sentir y comprender ese valor intrínseco, en si mismo, en evidencias externas comunicables y compartibles con los demás.

Desafortunadamente por educación, costumbres y cultura, el arte ha perdido esa comunicación directa que hacia evidente el valor en sí mismo. Y ahora tenemos que buscar valores que están ahí y que complementan otras necesidades y significados de la humanidad. A veces se pierden valores del arte en la vida cotidiana por influencia de los intereses comerciales, de consumo y competitividad descarnada. Pero también por la postura y educación del artista desprendido de la sociedad que imagina aún que el arte por el arte es fin de su existencia.

Y esto sin duda ha provocado, en parte, el alejamiento de la gente de los escenarios o del contacto con las obras y productos artísticos. La gente preocupada por la sobrevivencia económica e inclusive anímica necesita verse reflejada en el espejo del arte, pero también invitada a otra forma de relación más participativa y con vasos comunicantes.

Desde luego que no es una fórmula automática, porque hay muchos otros elementos involucrados, pero un arte que hace evidentes sus valores en la vida cotidiana tiene una mayor interlocución. Quizá la mayor es con la propia sociedad antes que con los gobernantes, pero estos se verán forzados a voltear sus orgullosas miradas cuando miles y miles de ciudadanos se sientan cómodos, comprendidos y con respuestas vitales a sus necesidades a través del arte.

Y entonces los costos del arte se comprenderán de manera más clara como inversiones para el desarrollo humano, para dar lugar al bienestar social y la convivencia más sana. El arte nunca dejará de costar pero los costos podrán asumirse como gastos naturales de una actividad que puede considerar natural al ser humano.

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Centenario de los Ballets Rusos

En 1909, en París, aparece un fenómeno artístico inusitado en la escena de aquella época: los Ballets rusos. Vendrían a marcar diferencias no sólo en la concepción del ballet, sino de la danza y las artes escénicas.  Su presentación es iniciativa de un hombre no exento de controversia, pero que sin embargo mostró en todo momento la vocación y pasión por la danza: Diaghilev.

Hoy en la distancia parece reducido su alcance y propuesta, pero en esa época, el inicio del siglo XX tiene una medida inmensa. Y sobre todo lo que dejó como un antecedente para el trabajo de otras compañías, creadores y promotores.

Su aportación no fue poca cosa Innovó, cuando esa palabra ni siquiera estaba en el vocabulario de la gente. Primero fue el aglutinador de artistas maravillosos: sus inseparables cómplices Bakst y Benois en los diseños; Nijinsky en la interpretación y coreografía, los bailarines: Karsavina, Bolm y Kchessinkaya; los compositores Stravinsky, Debussy, Cherepnin, Rimsky-Korsakov,  Fokin como coreógrafo, escritores en los libretos y en las notas sobre sus obras, entre otros los hizo brillar aún más y los convenció de otra forma de mostrar la danza. Hecho mano de lo que ahora daríamos por llamar interdisciplinar.

A los programas con obras completas propuso programas con obras cortas y vistosas. Incluyó los temas de la identidad rusa, sin un folklorismo recalcitrante, sí incluyó los personajes y situaciones de aquella nación relacionados con temas tan universales, el ejemplo más claro es La Consagración de la primavera.

En pocas palabras podemos decir que el fue el que le dio forma a la profesión del promotor. Al generar un espíritu y las condiciones para la creación. No sólo apoyaba a los artistas y tenía la ferviente convicción de dar a conocer el arte ruso en occidente, sino que lo vinculó a temas como las relaciones entre los países, al convencer al zar para realzar el viaje a París. Por circunstancias adversas, el zar retira el apoyo y Diaghilev resuelve la gira y las presentaciones que como podemos imaginar incluía una producción muy amplia.

Ante las circunstancias no se amilana y presenta a los Ballets Rusos en el teatro Chatelet, no el mejor de la época y la ciudad, pero si le ayudaba a cumplir su propósito de mostrar a París los logros creativos de ensamble que había logrado reunir.

El programa inaugural incluye obras como El pabellón de Armida, Las danzas polovetsianas, El festín. Y luego en posteriores temporadas aparecerán:  Sherezada, La siesta de un Fauno; El pájaro de fuego, EL espectro de la rosa, Petroushka, La Consagración de la primavera y Parade en el que el propio Picasso interviene.

Los expertos  coreografía y crítica de la danza analizarán lo que este repertorio nos ha dejado. Lo que quiero subrayar es el espíritu creativo y propositivo de Diaghilev que iba más allá de la figura del empresario de la danza que también circula por ahí. No exento de errores y pasiones humanas el aporta un impulso que se suma a la energía creativa de los integrantes de los Ballets rusos.  Saca a la luz el anhelo de identidad expresada en el lenguaje artístico.

Tal vez sin pretendérselo Diaghilev salva al arte con el arte mismo. Potencia las facultades creativas e interpretativas. Busca y encuentra nuevas posibilidades de un arte infinito, sugiere nuevas formas de presentar el arte y disfrutarlo.

Va dando forma a una profesión y a una vocación la de promotor que ha tenido gente que se ha visto contagiada indirectamente por el impulso y la vocación. En nuestro país, en proporciones guardadas en la historia de la danza existen promotores que ha aportado con su conocimiento y sensibilidad ideas para el desarrollo de este arte.

Es momento de tomar un alto en el camino y pensar en los logros y necesidades de esta especialidad de la danza: la promoción.

 

De ahí las mesas redondas: Vocación y promoción por la danza

18 de mayo, sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario. Insurgentes sur 3000

13.00, 17:00 y 19:00 hrs.

ENTRADA LIBRE

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Promoción de la danza

A la creación artística acompaña siempre una serie de actividades para fortalecerla y cooperar en la consecución de sus propósitos.  Para darla a conocer más allá de las paredes del estudio o salón de ensayos. Para procurar recursos, económicos, humanos y materiales para que el arte viva.

El arte necesita de las posibilidades materiales y de los recursos para plasmar  ideas, sensaciones o estados de ánimo. El arte puede ser una inspiración pero también necesita de su realización, en esto hay cómplices de los artistas que los apoyan para llevar a cabo proyectos.

En el arte escénico siempre aparece el fin de estar en contacto con el público. La relación con los otros siempre es una cualidad en las artes escénicas a pesar del espacio que se defina para el encuentro: un teatro, un salón, una plaza u otros.

Ya sea en la producción de ideas o en el apoyo para que el público se acerque, los artistas tienen a menudo colaboración de los llamados promotores.

Desde luego hay diferentes acepciones que el concepto promoción, pero por lo general se define desde la perspectiva de la práctica profesional y desde luego las características que cada disciplina artística determina. Y sobre todo desde la definición de una vocación, esto ha sido más claro en la promoción de la danza.

La promoción de la danza suele ser un campo amplio y fértil, lleno de retos y responsabilidades, de posibilidades creativas y de un desarrollo personal que ha provocado la existencia de una serie de profesionales que han colaborado en importantes proyectos de la danza en nuestro país.

Aunque también hay que admitir que su número no ha crecido en la medida que lo ha hecho la danza misma. Hay más grupos, escuelas, coreógrafos, maestros, pero no más promotores, no al menos de manera proporcional a las necesidades de un gremio.

La promoción de la danza también se ha movido entre dos aguas: lo público y lo privado.  En lo privado ha tenido el rostro de la autonomía, el de los proyectos grupales e independientes que buscan las posibilidades de desarrollo de sus ideas; mucho más que el entendimiento de las empresas comerciales como suele ser en otros sectores.  Sólo en años recientes se ha considerado la organización de empresas culturales, pero estas aún no llegan a los propósitos meramente comerciales.

En el territorio autónomo de la promoción de la danza tenemos ejemplos diversos desde las compañías con la trayectoria del Ballet Nacional de México, Ballet Teatro del Espacio o Ballet Independiente o el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández hasta grupos independientes de danza contemporánea o ballets folklóricos más recientes. En los primeros ejemplos se puede destacar la existencia de colaboradores que han trabajado por la consolidar la organización, por la búsqueda de recursos, por realizar giras, construir o buscar sedes.

De lo autónomo se ha pasado con frecuencia a lo público. La promoción de la danza a partir de las instituciones de difusión de la cultura que el Estado ha creado no sólo por generación espontánea, sino por una respuestas a las necesidades de una comunidad y por los proyectos que promotores han creado. Dentro de la promoción pública de la danza se cuenta ya con instituciones surgidas de propuestas de la comunidad y de profesionales.

El ejemplo principal de este fenómeno son las estructuras y las instancias de apoyo a la danza: la Dirección de Danza de la UNAM la Coordinación Nacional de Danza del INBA o el Centro de Documentación e Investigación “José Limón” son consecuencia del desarrollo de la propia danza, pero quien le dio forma y permitió su desarrollo son promotores de la danza que han estado ahí. A la Coordinación Nacional de la Danza del INBA le da forma Ignacio Toscano, la fundación del Cenidi “José Limón” es una idea de Patricia Aulestia.

El tema de la promoción de la danza en México es muy complejo y rico. La experiencia de algunos, pero muy importantes promotores nos ayudarán a comenzar la historia, como registro, y la reflexión, como reto.

El tema de la promoción de la danza los tocamos en las mesas redondas:

VOCACION Y PROFESION POR LA DANZA. La promoción de la danza en el México Contemporáneo

 

Ojalá nos acompañen y nos acompañen el próximo lunes

18 de mayo

13:00 hrs.  17:00 hrs y 19:00 hrs.

Sala Carlos Chávez. Centro Cultural Universitario. Insurgentes sur 3000

ENTRADA LIBRE

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